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El respeto por el medio ambiente es uno de los valores principales que rige nuestro proyecto. El cuidado del legado patrimonial debe estar unido al medioambiental, en ese sentido el Real Monasterio de Oia se caracteriza por la belleza paisajística que le rodea. Preservarla y cuidarla se convierte en uno de nuestros objetivos primordiales.

Siendo conscientes de que el objetivo no sería posible si no se plantea desde el origen de la propuesta, se parte de una visión global de todo el ciclo de vida del edificio para conseguir una huella ecológica mínima y un consumo de recursos limitado incorporando estrategias como el aprovechamiento del agua de lluvia, la reutilización de las aguas grises, etc.

El conjunto tendrá una alta eficiencia energética con una coste operacional mínimo siendo el modelo a seguir el denominado nZEB (nearly Zero-Energy Building).

Algunos de los proyectos que se plantean junto a la restauración del monumento son la recuperación de los antiguos molinos de agua situados en el Río Lavandeira y la creación de un corredor ecológico y parque público a lo largo del curso de este río que corre parejo al monumento, para que vecinos y visitantes puedan disfrutar de las maravillosas vistas que ofrece el monasterio junto al mar.

Una de las iniciativas más enriquecedoras consiste en la recuperación de la antigua huerta monacal.

El desarrollo en los últimos tiempos de la FITOTERAPIA (del término griego "phyton" = planta), responde a un renovado interés en la actualidad por los productos naturales.

El saber ancestral cultivado en el pasado, desde los primeros herbolarios griegos y romanos, evolucionó en los monasterios medievales y en sus boticas, donde el monje boticario realizaba las mezclas precisas para la fabricación de medicamentos. Existen muchas pruebas documentales donde se especifican las plantas cultivadas y las propiedades de cada una de ellas.

Se ubicaría en la antigua huerta del Monasterio de una superficie de unos 4.000 m2 aproximadamente; dividida en cuatro bancales con un sendero en medio que la segrega en ocho.

Sabemos que los monjes de Oia cultivaban gran cantidad de plantas medicinales y estamos sumamente interesados en retomar su labor, como elemento cultural y pedagógico sobre la vida de los monasterios medievales, centros neurálgicos con predominio social, económico y cultural en amplias zonas geográficas.